Retratos de Domingo F.Faílde
20 de febrero, parece que el frío ha querido descansar esta noche.
Llegamos puntuales, a las 20:00 horas a el bar La Gitanería, para asistir al homenaje a Domingo F.Faílde, los poetas se encontraban reunidos en la barra, entre risas y saludos, realmente entusiasmados por el homenaje, hacían tiempo mientras dentro preparaban el proyector, en el que más tarde se mostrarían unas fotos del poeta. Amante de los Beatles y del buen vino, ''gastador'' de servilletas en los bares cuando la inspiración apremiaba, el ''chico malo de la poesía'' , sin duda se merecía este acto.
El lugar era de gran tamaño, aunque a primera vista pareciera el típico tabanco con las paredes repletas de fotografías de ''cantaores'', pequeño y acogedor. Quien nos iba a decir que guarda una sorpresa, al pasar por una puerta que tienen en el interior, lleva a una sala de altos techos, con vigas de madera, decorada de un modo muy ferial - repleto de guirnaldas naranjas- , un escenario se encontraba al fondo de la sala, y sillas blancas, bien alineadas frente a él, esperando a los participantes y a los visitantes. La luz que iluminaba el lugar, procedía de unas pequeñas lamparas en forma de racimo de uvas, que colgaban de unas columnas de ladrillo, alimentando el ambiente de una cálida luz amarilla.
En una mesa muy bien colocados, se encuentran los libros de Domingo, la sala ya esta llena, el presentador Álvaro Caputto pasea nervioso,hablando y apuntando los nombres de los participantes,esta a punto de comenzar.
Álvaro llama a la primera poeta Isabel de Rueda abre el acto, con unas emotivas palabras,ya que ella fue una parte importante en la organización del acto, para después dar paso al presentador,que destacó por su ingenio sin guión y un agudo sentido del humor, haciendo que todo fluyera de una forma amena y armónica, la siguió Dolors Alberola, la mujer y compañera del homenajeado, que recitó unos poemas inéditos de Domingo, incluido el ultimo que le dedico a ella, haciendo recorrer un escalofrío, por las palabras de amor escritas del puño y letra del poeta, en la voz de la mujer que lo amó con locura, seguida de Dolors, Francisca Cortés, que dedico un poema al homenajeado. Las luces se atenuaron, una intimidad llenó la sala, una voz potente, acompañada de una guitarra, era la cantautora gaditana Verónica Díaz, que nos dejó mudos con una fusión de delicadeza y fuerza en su cante,que culminaría en un blues.La luz volvió a encenderse, para dar paso al poeta Manuel Saborido, seguido de Chencho Ríos que subió a leer, con las manos llenas de pintura, dado a que se encontraba pintando un lienzo, dejándose llevar por la música y el verso, María Rodriguez fue la siguiente en leer unos versos inspirados en el poeta. Álvaro presentó la siguiente intervención, el músico Antonio Flor , que destaco por su sensibilidad y por dos poemas cantados muy bien escogidos. Maribel Tejero fue la siguiente en subir al escenario.
Bajaban las luces, la proyección antes nombrada, realizada por Jose Mª Soto, comenzando con una divertida canción mientras imágenes, llenas de recuerdos se grababan en los ojos de los asistentes,la música atenúa hasta desvanecerse y la voz de Domingo irrumpe gloriosa, llenando de más belleza las fotografías, un gran aplauso que llega con la encendida de luces, Álvaro Caputto,se hace una auto presentación para recitar, Pedro Sánchez era el siguiente en llevar versos, para dar entrada a Carmen Saiz.La siguiente poeta, Conchi Zingara, daría entrada al finalizar su poema, a un segundo pase a la voz de Verónica Díaz, el acto llegaba a su fin, quedaban cuatro voces más por ser escuchadas, la de Alejandro Pérez Guillén, una emotiva Josefa Parra, Teresa Sibón, con una intervención más de la música a la voz de Antonio Flor,pero encontrándose el presentador en él escenario para dar la entrada al siguiente participante Andrés Gago, empieza el teléfono de este a sonar, lo coge y empieza a hablar, era Domingo, su mujer muy emotiva, escucha muy atentamente.
Habla entonces Álvaro, dirigiéndose al publico:
''Dice que aunque no pueda estar terrenalmente, no se va a quedar sin recitar en su homenaje''.
Acerca entonces el teléfono móvil al micrófono, una voz profunda suena , la voz de domingo suena suave, de repente un silencio aun mayor se extiende por la sala, parece y nunca mejor dicho, que ha pasado un ángel, entre risas y aplausos ante la sorpresa, Andrés hace su aparición sentida y divertida, el acto es cerrado por el fotógrafo Sergio Álvarez.
Fue una noche que quedará en el recuerdo, por la magia y el cariño que se respiraba. Que mejor herencia para dejar en la tierra que la poesía y el cariño de aquellos a los que conociste, y que siempre te mantendrán vivo en el recuerdo de las palabras.
Todos los poetas y amigos de Domigo posan al finalizar el acto